Conservación prolongada de peras en bins: pautas y consideraciones para un nuevo desafío regional

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Por Teófilo Gomila (INTA) y Jorge Aragón (actividad privada)

Simultáneamente a la evolución de la fruticultura regional, el INTA Alto Valle junto a técnicos del sector privado han desarrollado pautas de manejo para el empaque de manzanas a lo largo de todo el año. Estas pautas fueron imponiéndose al sistema tradicional de empaque de temporada con el que se iniciara la fruticultura a mediados del siglo pasado.

En la actualidad, como la producción de peras es similar a la de manzanas, estos cambios de volumen en la producción primaria requieren de otros en tecnología y manejo de poscosecha, más apropiados a las peras, especie por la que la región es reconocida en los mercados locales e internacionales.

Hasta hace pocos años las peras se empacaban en caliente (inmediatamente después de cosecha) o con menos de 30 a 90 días de cosechadas (según la variedad), para evitar las pérdidas de calidad que significaban un menor rendimiento del embalado. Año a año estos límites empiezan a ser de más difícil cumplimiento y actualmente nos enfrentamos a una coyuntura que tiene sólo una vía de salida: nuevas modalidades de tecnología y manejo poscosecha.

La conservación de peras en bins (palots) por lapsos prolongados es una tendencia creciente dentro de las operaciones de poscosecha de la región. Permite extender el periodo de empaque de peras, lo que optimiza el uso de la capacidad de empaque y mano de obra disponible y evita los altos costos por reempaque debido a pérdidas de calidad en fruta embalada, facilitando la adaptación a la diversidad de envases y presentaciones requeridos por los distintos mercados de destino.

El obstáculo principal para la conservación prolongada de peras en bins es la alta sensibilidad a la deshidratación de los frutos, que produce pérdida de peso y mayor susceptibilidad a los daños por rolado durante el proceso de empaque y transporte. La tasa de deshidratación de los frutos es variable y depende de la variedad, de la fecha de cosecha (mientras más temprana la recolección, mayor pérdida de peso), de la demora en el enfriamiento y de las condiciones de temperatura y humedad relativa durante el almacenamiento. En nuestra región, la variedad de pera más sensible a la pérdida de peso es Williams, seguida de Beurre D’Anjou, mientras que Packham’s Triumph es la que presenta la menor sensibilidad. En cuanto a los daños por rolado, la pera Abate Fetel es la más susceptible, ya que una pérdida de peso superior al 1% aumenta significativamente la susceptibilidad a daños. En cambio, Packham’s Triumph puede tolerar valores superiores al 4% de pérdida de peso con buena resistencia al empaque (rolado) y síntomas leves de arrugamiento de pedúnculo (en las imágenes).

Para prolongar el periodo de conservación de peras en bins se debe reducir la pérdida de peso de los frutos o deshidratación, que se produce de forma diferente en distintos momentos de la poscosecha:
- En el periodo entre la cosecha y el ingreso al frigorífico
- Durante el enfriamiento
- Durante la conservación

En el artículo completo (accesible más abajo) se considera cómo afecta la demora en el ingreso, el llenado de la cámara y tiempo de enfriamiento en la pérdida de peso del fruto y cómo afectan las condiciones de conservación en la pérdida de peso de los frutos. Se indican los factores a considerar para la adecuada conservación de peras en bins por periodos prolongados.

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